Reseña. ANA DIOSDADO




-“Para mí el teatro es una ceremonia simbólica, la última ceremonia. (…) Y yo, autora, actriz, directora, me convierto en un instrumento del ritual”. Ana Diosdado (Buenos aires. 1938)-La directora Ana Diosdado (Buenos aires, 1938) se estrenó como actriz, siendo una niña, para la compañía de su madrina Margarita Xirgú en Argentina, ciudad donde residía su familia desde la Guerra Civil. Diosdado seguirá actuando tras su regreso a España (1950) con la compañía de su padre y de su madrastra, la actriz Amelia de la Torre. Establecida en Madrid, tras cursar sus estudios en el Liceo Francés y comenzar Filosofía y Letras, empieza a escribir narrativa, pero la autora se inaugurará como autora teatral en 1970 con Olvida los tambores, comenzando a dirigir sus propios espectáculos en 1976, y fundando su propia compañía en 1986. A diferencia de sus contemporáneas, como Lidia Falcón, de su misma generación, o otras escritoras, como Resino, que no llegarían nunca a escenificar para grandes aforos, es la dramaturga y la directora más reconocida y con mayor cabida en el espacio público del teatro español del último franquismo y de la transición. La relación que mantuvo con las escenificaciones de sus textos fue siempre muy cercana, y en varias ocasiones, ha contado para ellas con la participación familiar. Con Olvida los tambores obtuvo un gran éxito de crítica y de público (más de 450 representaciones y Premio Mayte y de Foro Teatral). Esta pieza, de tema burgués y enfoque realista, se inicia desde líneas farsescas para llegar a un tenso desenlace melodramático, desarrollándose desde una lógica estructural comercial. Pero con sus siguientes tres obras: Usted también podrá disfrutar de ella (Premio Fastenrath de la RAE, 1973), Los Comuneros (1974) e Y de Cachemira chales (1976, su primera experiencia como directora), sin embargo, la autora denuncia y experimenta; hace uso del escenario múltiple y esquemático, busca la fluidez espacio-temporal en una acción simultánea y retrospectiva, incluye momentos de actuación anti-ilusionistas (como planos oníricos, objetos ausentes, elementos simbólicos o de evocación expresionista…) y destapa, por otro lado, temas espinosos de la sociedad como el materialismo, el consumismo o la deshumanización de la cultura de masas. Diosdado se mantuvo, con estos matices, dentro de la construcción tradicional del texto dramático, centrándose principalmente en contenidos conciliadores dentro de la crítica social. En democracia, la artista inicia su segunda etapa teatral, interesándose por dar testimonio, con su nuevo repertorio, del ambiente actual que vive la sociedad española; con Cuplé (1986), una obra en clave simbólica, retrata la situación de los primeros años de la democracia desde un hogar de una viuda que nunca estuvo casada, con Los ochenta son nuestros (Premio Mar del Plata, 1988), aborda temas candentes de la juventud española contemporánea (clases sociales, discriminación, homosexualidad, incomunicación familiar…), con Camino de plata (1988), una pieza escrita a modo de telenovela televisiva intimista, nos expresa los problemas de una mujer que no acepta una separación matrimonial y con Trescientos veintiuno, trescientos veintidós (1991) refleja las vías de escape actuales. Formalmente, en esta época, la autora construye sus obras desde tintes caricaturescos y grotescos y vuelve a trabajar estructuras textuales convencionales. Para alguna crítica los desenlaces de sus piezas resultan un tanto idealistas y su escritura demasiado anticuada, pero Diosdado en sus aparentes finales felices, en realidad, no elimina las dificultades de forma habitual, e incluso, a menudo, estos tintan sus obras de sangre y denuncia, y es innegable que, con algunas de sus creaciones, la autora trasciende convenciones realistas y reivindica una nueva perspectiva de libertad y tolerancia frente a las luchas personales y políticas. Diosdado sigue escribiendo y dirigiendo cuando en 2001 es nombrada Presidente de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) de España, siendo la primera mujer que ocupa este cargo hasta 2007. Desde 2004 trabaja en un proyecto titulado En una sola llama, sobre el proceso del mariscal Gilles de Rais y prepara Qué fue de tanto Galán, donde recupera varios de los personajes de Olvida los Tambores. Su último montaje fue Con las alas cortadas (2005), una adaptación de la obra dramática Abril en París de Goddber. Como polifacética creadora, alternando su actividad teatral como actriz, directora y dramaturga, ha ejercido como guionista de televisión y ha escrito numerosas adaptaciones de autores extranjeros de la talla de Ibsen, Williams o Wilde.
[DIOSDADO, Ana. Los 80 son nuestros. Barcelona : Círculo de Lectores. 1987
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Cuplé. Madrid : Antonio Machado, 1988
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Camino de plata. Madrid : Antonio Machado, 1990
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Olvida los tambores ; Si hubiese buen señor (Los Comuneros) Madrid: ADE, 2007
ZATLIN, Phyllis, “El teatro de Ana Diosdado: ¿Conformista?”. En:
Teatro español contemporáneo: autores y tendencias . Edition Reichenberger.1995. p.125-146.]

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